Plantas

Jardinería sin esfuerzo

Plantar flores parece una actividad tranquila, pero una sesión de jardinería combina levantar objetos, arrodillarse, sujetar herramientas, estirarse, cavar, regar y pasar repetidamente del suelo a la posición de pie.
Con unos pequeños cambios en el orden de las tareas, la colocación de las herramientas y la forma de plantar, puede reducir esfuerzos innecesarios y conseguir mucho más de lo que imagina.

Empiece por las tareas más pesadas

La jardinería puede resultar agotadora porque, a menudo, las tareas se realizan según van apareciendo, sin seguir un orden concreto.
Distribuya su energía de forma inteligente
Realice primero los trabajos que exigen levantar objetos pesados o cavar, antes de que las flexiones repetidas y el transporte de materiales empiecen a pasar factura.
Mover sacos de compost, cambiar macetas de lugar, llenar recipientes y cavar hoyos para plantar suelen requerir más esfuerzo de todo el cuerpo que retirar flores marchitas o realizar podas ligeras.
Una secuencia práctica sería: mover los objetos pesados, cavar, plantar, regar y terminar con las pequeñas tareas de acabado.
Esto no hará que todas las sesiones de jardinería sean más fáciles, pero evitará un error muy común: dejar el trabajo más exigente para cuando el cuerpo ya está cansado.

Eleve la zona de trabajo

El suelo no tiene por qué ser siempre la altura a la que trabaja.
Coloque las plantas a la altura de la cintura
Si va a plantar varias flores en macetas, coloque primero los recipientes vacíos sobre una mesa estable o un banco de trabajo para jardinería.
Así podrá llenarlos, colocar las plantas y ajustar su posición allí mismo, trasladando después el recipiente terminado solo cuando sea necesario.
En el caso de las macetas pesadas, otra alternativa consiste en colocar el recipiente en su ubicación definitiva antes de llenarlo.
De este modo, invierte el orden habitual de la tarea y evita tener que transportar una maceta completamente llena por todo el jardín.
Utilice superficies elevadas cuando realmente lo necesite.
Los cajones elevados y las jardineras a mayor altura resultan especialmente útiles para cultivar plantas que requieren atención frecuente.
Una planta que revisa cada pocos días se beneficia mucho más de una altura cómoda que otra que apenas necesita atención dos veces por temporada.
Por eso, la frecuencia con la que accede a sus plantas es un criterio de diseño más útil que preguntarse únicamente si los cajones elevados quedan más bonitos.

Reduzca los desplazamientos repetidos

Una cantidad sorprendente del esfuerzo en jardinería procede de caminar de un lado a otro porque se ha olvidado alguna herramienta
Prepare un equipo para toda la sesión.
Antes de empezar, reúna únicamente lo que necesita para la tarea siguiente: quizá una paleta de mano, guantes, tijeras de podar, etiquetas para las plantas y un pequeño recipiente para los restos vegetales.
Un cubo o una cesta ligera le permitirá mantenerlo todo junto.
El objetivo no es conseguir una organización perfecta, sino reducir los desplazamientos innecesarios entre el jardín, el cobertizo, la manguera y la zona de plantación.
Para los trabajos más grandes, una carretilla puede convertirse en una estación de trabajo móvil, en lugar de servir únicamente para transportar materiales.

Elija herramientas que faciliten el trabajo

El tamaño de las herramientas influye en la cantidad de fuerza que llega a las manos y las muñecas.
Los mangos más largos cambian la forma de trabajar
Una paleta de mano corta le permite acercarse al suelo, pero exige inclinarse más.
Un cultivador o una herramienta para quitar malas hierbas con mango largo permite trabajar desde una posición más erguida y distribuir parte del esfuerzo entre el brazo y el hombro, en lugar de concentrarlo en la muñeca.
Ninguna opción es mejor en todas las situaciones.
Utilice herramientas cortas cuando necesite precisión y recurra a las de mango largo para aflojar superficies más amplias, retirar malas hierbas o alcanzar zonas alejadas.
El grosor del mango también importa
Los mangos demasiado estrechos pueden hacer que apriete las herramientas con más fuerza de la necesaria.
Si nota que mantiene los dedos excesivamente cerrados alrededor de una herramienta, un mango más grueso o acolchado podría resultarle más cómodo.
Se trata de encontrar un ajuste práctico para sus manos, no de asumir que una herramienta es ergonómica para todo el mundo por igual.

Plante antes de que las raíces se sequen

El ritmo de trabajo también importa para las plantas.
No exponga todas las raíces de una sola vez
Si tiene varias plantas en macetas esperando a ser trasplantadas, déjelas en sus recipientes hasta que los hoyos individuales estén preparados.
Sacar todas las plantas antes de tiempo puede dejar las raíces expuestas al sol y al aire mientras usted sigue cavando.
En su lugar, prepare uno o varios hoyos, trasplante las plantas sin demora y después riegue la zona donde se encuentran las raíces recién plantadas.
Si la tierra de la maceta está seca antes del trasplante, riéguela primero en lugar de confiar únicamente en el primer riego posterior a la plantación.

Alterne las posiciones de trabajo

Mantener una misma postura durante mucho tiempo puede resultar más agotador que alternar distintas tareas.
Cambie el tipo de movimiento
Después de pasar un rato arrodillado o agachado, cambie a una actividad que pueda realizar de pie, como regar, revisar las plantas o podar ligeramente.
Después, si es necesario, vuelva a trabajar cerca del suelo.
No necesita seguir un horario rígido con un temporizador. La señal útil es la repetición: si lleva muchos minutos haciendo la misma flexión, estiramiento o movimiento de agarre, cambie de tarea antes de que las molestias sean el único motivo para detenerse.
Una almohadilla para arrodillarse o un asiento bajo de jardinería también puede ayudar a distribuir la presión de otra manera durante los trabajos a ras de suelo.

Adapte el ritmo a las condiciones del jardín

Los días calurosos y soleados cambian tanto las condiciones de las plantas como las del trabajo.
Aproveche las horas más frescas
Plantar y trasplantar suele resultar más cómodo durante las horas frescas del día que bajo el intenso calor del mediodía.
Además, las raíces recién removidas pierden humedad con mayor facilidad cuando hace calor y sopla el viento.
Si las condiciones meteorológicas son desfavorables, acorte la sesión de plantación y deje las tareas decorativas, la colocación de etiquetas o la limpieza de herramientas para otro momento.
La ropa protectora, la sombra, el agua y los descansos forman parte de la planificación del jardín; no son interrupciones del trabajo.
Una sesión de jardinería productiva no se mide por el tiempo que permanece al aire libre, sino por la eficiencia con la que organiza las tareas.
Mueva los objetos pesados antes de llenarlos, coloque los trabajos repetitivos a una altura cómoda, mantenga las herramientas agrupadas, alterne las posiciones del cuerpo y trasplante las plantas cuanto antes una vez que sus raíces estén expuestas.
Pequeños cambios en el orden de las tareas pueden hacer que cuidar el jardín se sienta menos como una interminable lista de obligaciones y más como un espacio de trabajo bien diseñado.

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