Animales
El vuelo más eficiente
Volar podría parecer una de las formas más exigentes de desplazarse para los animales. Sin embargo, un estudio internacional revolucionario sugiere que ciertas aves pueden moverse por el aire con mayor eficiencia que los animales que nadan en el agua.
Investigadores del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y de la Universidad de Swansea descubrieron que las condiciones atmosféricas influyen enormemente en la energía necesaria para volar.

Por qué algunas aves vuelan con mayor eficiencia
Tradicionalmente, los científicos han considerado que nadar es la forma de desplazamiento animal que requiere menos energía, seguida de volar y correr. Sin embargo, estas comparaciones se basaban principalmente en experimentos de laboratorio que no tenían en cuenta la influencia de las corrientes de aire naturales.
La nueva investigación demuestra que algunas aves pueden recorrer distancias extraordinarias con un esfuerzo físico sorprendentemente pequeño. El secreto está en el vuelo planeado, una técnica que les permite aprovechar las corrientes ascendentes de aire en lugar de batir las alas constantemente. Al sacar partido de estas condiciones atmosféricas, ciertas especies consiguen mantener la altura y recorrer grandes distancias mientras ahorran energía.
Los cóndores y los cisnes revelan la diferencia
Una de las comparaciones más sorprendentes del estudio fue la realizada entre los cóndores andinos y los cisnes trompeteros. Ambas aves pesan aproximadamente 11 kilogramos, pero sus necesidades energéticas durante el vuelo son muy diferentes. Los investigadores descubrieron que un cóndor andino puede recorrer un kilómetro utilizando apenas una quinta parte de la energía que necesita un cisne trompetero para cubrir la misma distancia. La explicación está en sus distintas técnicas de vuelo.
Los cóndores dependen en gran medida de las corrientes ascendentes de aire y solo baten las alas durante aproximadamente el 0,1 % del tiempo que permanecen volando. En cambio, los cisnes trompeteros baten las alas durante cerca del 99 % de su tiempo de vuelo. Así, pese a tener una masa corporal similar, ambas especies afrontan costes energéticos muy diferentes.
Qué descubrió la investigación
El equipo internacional analizó 17 años de información de seguimiento recopilada de 850 aves y murciélagos pertenecientes a 38 especies. Los investigadores combinaron mediciones del sistema de posicionamiento global (GPS) con datos de acelerómetros para distinguir los aleteos que consumen mucha energía de las técnicas de vuelo planeado, mucho más económicas. También examinaron cuatro años de observaciones mediante radar que abarcaban 12 categorías de tamaño de animales voladores más pequeños. Este amplio conjunto de datos permitió a los científicos comparar la eficiencia del desplazamiento entre distintas especies en condiciones ambientales reales.
Siete especies de buitres recorrieron en conjunto más de 4,3 millones de kilómetros, mientras batían las alas durante apenas entre el 0,1 % y el 7 % de su tiempo de vuelo. Los resultados revelaron que las aves planeadoras de mayor tamaño, por lo general, dependen menos del aleteo activo, lo que les permite desplazarse con un coste energético menor.
Por qué el vuelo eficiente tiene sus límites
Aunque el vuelo planeado permite ahorrar una cantidad considerable de energía, también presenta ciertos desafíos. Las aves grandes que dependen de corrientes de aire favorables no siempre pueden elegir cuándo ni hacia dónde desplazarse. Sus movimientos están condicionados por el viento y por la disponibilidad de corrientes ascendentes. Las especies que dependen del aleteo continuo consumen más energía, pero pueden desenvolverse en una mayor variedad de condiciones atmosféricas.
Esto pone de manifiesto una importante compensación entre ahorrar energía y mantener la flexibilidad. Para las aves planeadoras, viajar de manera eficiente depende, en gran medida, de estar en el lugar adecuado y en el momento oportuno.
Qué podría significar el cambio climático
Estos hallazgos también podrían ayudar a comprender mejor cómo los cambios en los patrones meteorológicos afectan al desplazamiento de los animales. Las modificaciones en los sistemas de viento y en las corrientes ascendentes de aire podrían influir en las rutas que siguen las aves, las distancias que recorren y la energía que necesitan durante sus migraciones.

Los investigadores sugieren que los cambios en las condiciones atmosféricas podrían acabar afectando a los lugares donde los animales voladores establecen sus poblaciones. El estudio destaca hasta qué punto la fauna silvestre depende de fuerzas ambientales que a menudo resultan invisibles desde el suelo. Comprender estas relaciones podría ayudar a los científicos a anticipar futuros cambios en las migraciones de las aves y a desarrollar estrategias de conservación más eficaces.
Este descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre el vuelo: para algunos animales, la atmósfera que los rodea constituye una fuente natural de energía esencial.