Plantas
Semillas del fuego
Los incendios forestales pueden arrasar paisajes enteros, dejando a su paso vegetación calcinada y ecosistemas dañados. Sin embargo, bajo la superficie, algunas semillas de plantas poseen una capacidad inesperada para soportar temperaturas intensas y comenzar a crecer de nuevo.
Los resultados, publicados en la revista New Zealand Journal of Botany en octubre de 2026, podrían ayudar a comprender mejor cómo se recupera la vegetación autóctona después de los incendios forestales.

Los investigadores querían averiguar si las semillas enterradas en el suelo podían soportar las temperaturas que se alcanzan durante los incendios. Para ello, el equipo comparó varias plantas autóctonas con especies introducidas procedentes de entornos donde los incendios son más frecuentes.
Al principio, los científicos esperaban que las plantas introducidas mostraran una mayor resistencia al calor debido a su evolución en lugares expuestos habitualmente al fuego. Sin embargo, los resultados revelaron diferencias inesperadas entre las distintas especies.
Las plantas autóctonas demuestran una resistencia sorprendente
Uno de los descubrimientos más interesantes se relacionó con Carmichaelia australis, una especie autóctona de retama conocida localmente como mākaka. Sus semillas sobrevivieron al calentamiento en laboratorio hasta los 80 °C y, además, la exposición a estas temperaturas estimuló su germinación.
Esto sugiere que, en determinadas circunstancias, el calor puede ayudar a superar las condiciones que impiden que las semillas comiencen a crecer. Otra planta autóctona, el kōwhai, también resistió temperaturas de hasta 80 °C. Sin embargo, a diferencia del mākaka, el calentamiento no rompió la dormancia física provocada por la dura cubierta de sus semillas, por lo que estas no recibieron el estímulo necesario para germinar.
Estas diferencias demuestran que sobrevivir al calor y responder a él mediante la germinación son dos capacidades biológicas distintas.
Por qué algunas semillas no sobreviven
Otras especies autóctonas resultaron considerablemente más vulnerables. Los investigadores descubrieron que las semillas de māhoe, tī kōuka, también conocido como árbol de la col, y matagouri murieron al exponerse a temperaturas elevadas.
Esto sugiere que los incendios intensos pueden destruir las semillas almacenadas en el suelo y reducir las posibilidades de regeneración natural. En las zonas donde abundan estas plantas, la recuperación podría depender de la vegetación que haya sobrevivido o de la llegada de semillas procedentes de hábitats cercanos.
Los resultados ponen de manifiesto por qué distintas especies autóctonas pueden reaccionar de maneras muy diferentes ante un mismo incendio forestal.
Las plantas invasoras tienen una ventaja
El estudio también reveló la extraordinaria resistencia al calor de la retama espinosa, una planta invasora introducida en Nueva Zelanda. Sus semillas soportaron temperaturas de hasta 100 °C, el nivel más alto evaluado por los investigadores.
Además, la exposición a temperaturas de 60 °C o superiores estimuló la germinación al romper la dormancia de las semillas. Esto ayuda a explicar por qué la retama espinosa suele aparecer en grandes cantidades después de los incendios.
Su capacidad para soportar un calentamiento intenso y germinar posteriormente podría darle una ventaja competitiva frente a la vegetación autóctona más vulnerable. En consecuencia, los incendios forestales podrían favorecer la expansión de plantas invasoras en determinados paisajes.
Qué significa esto para la recuperación de los bosques
Los hallazgos ofrecen información valiosa para los especialistas en conservación que trabajan en la restauración de ecosistemas dañados. Comprender qué semillas sobreviven al calor podría ayudar a predecir cómo cambian las comunidades vegetales después de los incendios forestales.
No obstante, los experimentos se realizaron en condiciones controladas de laboratorio. Los incendios reales presentan temperaturas variables, diferentes duraciones de exposición al calor, distintas profundidades del suelo y condiciones ambientales cambiantes.

Por ello, se necesitan más investigaciones de campo para determinar hasta qué punto estos resultados reflejan lo que sucede durante los incendios forestales en la naturaleza.
Para los ecosistemas autóctonos de Nueva Zelanda, este descubrimiento ofrece una visión más detallada de los procesos de supervivencia y regeneración.
Algunas plantas podrían tener una capacidad de recuperación natural mayor de lo que se suponía, mientras que otras quizá necesiten medidas adicionales de conservación a medida que aumenta el riesgo de incendios forestales.