Plantas

Jardín Perfecto

Antes de empezar, conviene planificar el jardín sobre el papel. El diseño puede realizarlo uno mismo o encargárselo a una empresa especializada en jardinería.
El estilo del jardín y los materiales utilizados deben armonizar con la vivienda, la valla y, en ocasiones, incluso con el entorno. Una casa de madera encaja perfectamente en un jardín naturalista o de estilo campestre; una casa señorial luce mejor en un jardín clásico.
Por su parte, las construcciones modernas combinan muy bien con jardines de líneas contemporáneas o con espacios mixtos destinados al ocio, que incluyan zona de juegos, barbacoa, cancha deportiva u otros elementos funcionales.
Es fundamental respetar la distancia adecuada entre las plantas. Uno de los errores más frecuentes de los jardineros principiantes es plantar demasiado. Hay que recordar que las plantas crecerán con el tiempo y algunas tendrán que retirarse, lo que supone más trabajo y la pena de desprenderse de ejemplares favoritos. Además, el exceso de densidad favorece la aparición de enfermedades y plagas.
También es importante elegir las plantas según su tamaño. Los árboles grandes en jardines pequeños terminarán desplazando a otras especies, reduciendo el espacio útil y rompiendo la armonía del conjunto. En cambio, plantar únicamente árboles y arbustos pequeños en un jardín amplio impedirá conseguir un atractivo efecto de diferentes alturas.
Lo ideal es organizar las plantas por niveles, desde las más pequenas hasta las más altas.
Al comprar plantas, conviene fijarse en su resistencia al frío. Las especies completamente resistentes a las heladas son más fáciles de cultivar, ya que no requieren protección especial durante el invierno.
En jardines pequeños resulta recomendable crear senderos curvos. Este recurso genera la sensación visual de que el jardín es más amplio y, además, invita a caminar con más calma.

Parterres de flores

La regla básica para diseñar un parterre es sencilla: las plantas pequenas se colocan en el borde, las de altura media en el centro y las más altas al fondo. En los parterres circulares, las especies más altas deben situarse en la parte central.
No conviene abusar de la variedad de especies. Un número reducido de plantas, cultivadas en grupos más grandes, ofrece un resultado visual mucho más elegante y armonioso.
Al elegir las plantas, revisa siempre su época de floración. Así podrás crear un jardín que permanezca atractivo desde principios de la primavera hasta finales del otoño.
También merece la pena combinar cuidadosamente los colores de flores y hojas. Algunas mezclas, como el azul con el amarillo o el violeta intenso con el rosa suave, crean composiciones espectaculares. El blanco, por su parte, combina prácticamente con todo.

Huerto

En la mayoría de los casos, el huerto se diseña para ocupar el menor espacio posible y producir la mayor cantidad de cosecha. Una excepción son los jardines decorativos de algunas casas rurales o alojamientos turísticos, donde el huerto también cumple una función ornamental.
Los distintos bancales deberían aprovecharse durante toda la temporada. No es recomendable dejar espacios vacíos tras la recolección. Por ello, además del cultivo principal, pueden sembrarse hortalizas de ciclo corto, como lechuga, rábano o colirrábano, antes o después del cultivo principal. Otra opción es sembrar abonos verdes, como alfalfa, veza, altramuz o trébol, así como tagetes, que ayudan a controlar los nematodos del suelo.
No se deben cultivar las mismas hortalizas en el mismo lugar durante varios años consecutivos. El monocultivo favorece la aparición de enfermedades, plagas y el agotamiento del suelo, reduciendo la producción. Por ello, es imprescindible aplicar un sistema de rotación de cultivos. Además, tampoco es recomendable cultivar consecutivamente especies de la misma familia, como col y coliflor.
Entre los bancales es buena idea sembrar plantas aromáticas y medicinales, como ajo, cebolla, menta o mejorana. El cultivo asociado mejora la resistencia de las hortalizas y puede aumentar la producción.
También conviene conocer las compatibilidades e incompatibilidades entre los distintos cultivos, ya que algunas especies se benefician mutuamente mientras que otras perjudican su desarrollo.

Árboles y arbustos frutales

La mitad del éxito en el cultivo de árboles y arbustos frutales depende de la preparación adecuada del suelo. Antes de plantar, es necesario limpiarlo, airearlo y enriquecerlo con nutrientes, ya que estos cultivos permanecerán en el mismo lugar durante muchos años.
Los árboles de raíz desnuda pueden plantarse en primavera y otoño, siendo el periodo ideal entre octubre y noviembre. En cambio, los árboles con cepellón pueden plantarse durante toda la temporada de crecimiento.
Al plantar árboles y arbustos es esencial respetar las distancias adecuadas entre ellos y entre las filas. Una separación correcta mejora tanto la calidad como la cantidad de la cosecha, además de facilitar el mantenimiento y la recolección.
También es recomendable comprobar el tipo de polinización de cada especie. Algunos árboles y arbustos frutales necesitan otra variedad compatible cerca para poder producir frutos.
Por último, los árboles y arbustos frutales deben plantarse en lugares soleados. Solo así desarrollarán frutos bien coloreados y tendrán menor riesgo de sufrir enfermedades.

Conclusión

Crear un jardín bonito y productivo no depende únicamente de la experiencia, sino también de una buena planificación y de seguir prácticas adecuadas desde el principio. Respetar las necesidades de cada planta, mantener una correcta distribución del espacio y cuidar el suelo permitirá disfrutar de un jardín sano, equilibrado y lleno de vida durante muchos años. Con paciencia y constancia, incluso los jardineros principiantes pueden conseguir resultados extraordinarios.

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