Plantas
Los Aliados de la Planta
En los bosques costeros de una isla tropical japonesa cercana a Okinawa crece Balanophora fungosa, una planta parasitaria sin clorofila que se alimenta de las raíces de otras plantas.
Produce hasta un millón de diminutas semillas, pero durante mucho tiempo los científicos no sabían cómo conseguían dispersarse.

Los cangrejos dieron la respuesta
El botánico de la Universidad de Kobe Kenji Suetsugu sospechaba inicialmente que las hormigas transportaban sus frutos. Sin embargo, cuando cubrió las plantas con redes que permitían el paso de hormigas pero impedían el acceso a animales más grandes, los frutos dejaron de desaparecer.
Las cámaras instaladas posteriormente revelaron al verdadero responsable: el cangrejo ermitaño terrestre Coenobita brevimanus. Estos animales arrancaban los frutos con sus pinzas y, en ocasiones, retiraban durante la noche toda la estructura fructífera de una planta.
Dos formas de dispersar las semillas
Algunos frutos quedaban adheridos al cuerpo de los cangrejos y eran transportados varios metros. Además, determinadas semillas sobrevivían al paso por el aparato digestivo de los animales.
Como estos cangrejos pueden desplazarse hasta unos 100 metros, podrían desempeñar un papel importante en la dispersión de las semillas de esta planta.
Un olor que los atrae
Los investigadores observaron que los cangrejos parecían buscar activamente las plantas maduras y no mostraban el mismo interés por las inmaduras. Esto sugiere que el olor característico de los frutos maduros podría guiarlos hasta las plantas.
El hallazgo resulta especialmente interesante porque los cangrejos ermitaños terrestres suelen considerarse omnívoros, carroñeros o consumidores de semillas, y no posibles aliados de las plantas.
Los pequeños dispersores también importan
El descubrimiento pone de relieve el papel que pueden desempeñar los pequeños invertebrados en la dispersión de semillas. Aunque la atención suele centrarse en los grandes animales, estas especies pueden ser especialmente importantes en islas, hábitats fragmentados y bosques oscuros y sin viento.
La abundancia de cangrejos ermitaños terrestres en los bosques costeros y su alimentación omnívora hacen pensar que este fenómeno podría ser más habitual de lo que se creía.

Conclusión
El estudio revela una relación inesperada entre una planta parasitaria y los cangrejos ermitaños. Coenobita brevimanus puede dispersar las semillas tanto adheridas a su cuerpo como después de ingerirlas, convirtiéndose en un aliado inesperado de la reproducción de Balanophora fungosa. El descubrimiento también demuestra que los pequeños invertebrados pueden desempeñar funciones esenciales en el funcionamiento de los ecosistemas.